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¿Cuál es tu temperatura de color ideal?

Atrás quedaron los tiempos en los que, si queríamos dotar al ambiente de un matiz más íntimo, cubríamos la tulipa de la lámpara con un pañuelo de color. Gracias al desarrollo de la tecnología lumínica y a la aparición del concepto LED, ahora podemos encontrar en el mercado luces calientes o frías con las que no solo iluminar nuestra casa, sino también decorarla.

temperatura de color

Una cuestión de temperatura

Podemos utilizar la comida como ejemplo para entender el concepto de la temperatura de color: no obtenemos el mismo resultado si sumergimos una patata en aceite de oliva a 20 grados (a la patata no le pasa nada), a 75 grados (la patata se calienta), a 110 grados (la patata se confita), a 180 grados (la patata se fríe) o a 250 grados (la patata se carboniza).

La temperatura del color no es otra cosa que la sensación que percibimos con el ojo ante la radiación que emite una determinada luz. Si el color predominante es amarillo, anaranjado o rojizo, su temperatura será cálida, mientras que la percibiremos como fría si el color es blanco o azul.

A medida que aumenta la temperatura de un cuerpo, su color se va haciendo más frío. Así, una cerilla o una vela, que arden a unos 1.700 o 1.800 K (grados Kelvin) dan una luz roja o anaranjada viva, mientras que un relámpago emite una luz blanca y fría porque su temperatura de origen está cerca de los 30.000 K.

Índice de Reproducción Cromática

No conviene confundir el Índice de Reproducción Cromática con la temperatura del color, ya que el IRC es, en realidad, un sistema internacional que mide la capacidad que tiene una determinada fuente de luz para reproducir fielmente los colores.

Tomando como referencia la luz del sol pura, el IRC nos dice cuántos colores podremos distinguir bajo una iluminación concreta y con qué claridad los veremos. De esta manera, una lámpara con un IRC elevado reproducirá fielmente un gran número de colores y tonalidades, mientras que una con un IRC bajo resaltará algunos pero cambiará nuestra percepción de otros.

Comparar dos bombillas con el mismo IRC puede ayudarnos a elegir la que tenga la temperatura de color más adecuada ya que, al reproducir el mismo espectro de colores, podremos distinguir qué tonalidades resalta más una bombilla u otra gracias a su temperatura de color.

Elige tu temperatura de color ideal

temperatura color

Por norma general, una fuente de luz cuya temperatura no supere los 3.000 K se considera cálida; una cuya temperatura que oscile entre los 3.000 y los 5.000 K es luz blanca, y una por encima de los 5.000 K es de aspecto frío y muy parecida a la luz del día.

Para la iluminación del hogar, se recomiendan las lámparas con temperaturas en torno a 2.800 K, porque genera un ambiente cálido y confortable, aunque hay personas que prefieren estar en casa con una luz más fría porque les relaja y les hace pensar en la luz del alba.

En los centros de trabajo, locales comerciales y entornos profesionales, se suele optar por luminarias con temperaturas que oscilan entre los 6.000 y los 6.500 K porque emiten una luz fría que favorece la concentración y el rendimiento, a la vez que no cansa la vista.


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