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Bodegas Barón de Ley

El edificio que ocupa hoy en día la sede social de Barón de Ley fue inicialmente construido por el conde de Eguía como un castillo-fortaleza en 1548. Años más tarde, en virtud de una permuta, la fortaleza y finca de Imas se convierten en propiedad de los monjes benedictinos, grandes especialistas en la elaboración de vinos y licores. Así las uvas procedentes de los viñedos que plantaran en Imas, eran encubadas en lagares en el patio del Monasterio, de manera que tras su pisado el mosto era llevado al interior de la bodega subterránea, donde fermentaba en tinas de roble.

El tiempo benedictino llegó a su fin en 1836 cuando la finca fue expropiada con motivo de la desamortización de Mendizábal. Posteriormente, el general Zurbano se hizo con ella por méritos de guerra. Una larga historia en la que la finca fue pasando de manos hasta llegar a Eduardo Santos Ruiz, su máximo accionista a día de hoy.

Barón de Ley trabaja más de 600 hectáreas de viñedo plantado con variedades diversas como la Tempranillo, la Graciano y la Maturana en tintas, y la Sauvignon blanc, la Chardonnay, la Viura y la Malvasía en blancas, entre otras.

La bodega como empresa nació en 1985 inspirada en el modelo de los châteaux del Médoc y logró posicionarse como especialista en vinos de alta guarda con sus reservas y grandes reservas.

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