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Cómo elegir cinta de correr

Teniendo en cuenta la vida sedentaria que muchos de nosotros llevamos, es fundamental hacer algo de ejercicio con frecuencia para mantenernos sanos y en plena forma. Una cinta de correr es la manera ideal de hacerlo sin tener que salir de casa.

maquina correr

Puede que salir a correr resulte, a priori, más atractivo, pero tener una cinta en casa supone muchos beneficios. Por ejemplo, se puede hacer ejercicio sin importar la cantidad de luz o el tiempo que haga fuera; la cinta es más suave y absorbe mejor los impactos que el suelo de la calle, lo que deriva en una carga menor para los tendones; gracias a la máquina de correr es posible controlar el rendimiento del ejercicio y hacer un seguimiento del ritmo cardiaco; no necesitamos buscar pendientes para correr cuesta arriba o cuesta abajo, y al tenerla tan a mano no sentiremos la pereza de tener que vestirnos y salir a la calle.

Debemos tener en cuenta los objetivos que queremos alcanzar y el número de personas que la van a utilizar. Dos errores muy habituales consisten en comprar una cinta diseñada para deportistas avanzados, que ofrece un rendimiento muy superior al que necesitamos; o adquirir una barata pensando que será suficiente, y ver cómo se estropea a los pocos meses porque varios miembros de la familia la utilizan.

Por eso es importante analizar la frecuencia con la que la vamos a usar y la actividad que vamos a practicar en ella: running, marcha o caminar.

Características básicas

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  • El diseño de la máquina es lo primero en lo que debemos fijarnos. No tanto en si resulta bonita o no, ya que todas se parecen bastante entre sí, sino en que sea funcional, es decir, que pueda plegarse, doblarse y guardarse, por ejemplo, detrás de una puerta o debajo de una cama. Además, es conveniente que la consola de navegación sea grande y fácil de utilizar, para que no nos enredemos entre los menús si queremos cambiar de programa mientras entrenamos.
  • El siguiente punto importante es el motor. Existen cintas de correr eléctricas y cintas con motor. Las primeras son más baratas, y sirven para andar y para correr a un ritmo moderado, ya que no soportan velocidades altas. Las máquinas equipadas con un motor son más versátiles y potentes, pero también más caras. Las cintas con motor de corriente continua son de tipo doméstico, y si el motor es de corriente alterna, la máquina será profesional o de uso intensivo. Lo ideal es elegir un modelo que posea entre 1’5 y 3 CV y que alcance una velocidad alta para poder tener entrenamientos de alto rendimiento. Ten en cuenta que cuanto mayor sea la velocidad que necesites, más potencia requiere el motor. El tope de velocidad que pueden alcanzar son 22 kilómetros por hora.
  • Las funciones electrónicas que ofrecen las cintas actuales son muy numerosas y, en ocasiones, totalmente prescindibles: desde ventiladores a identificadores de usuario, pasando por la monitorización de las calorías quemadas. Busca una máquina que tenga las funciones que necesitas, ni una más, ni una menos. Sin embargo, hay dos sistemas electrónicos que sí resultan muy interesantes en un aparato de este tipo. Uno de ellos es el sistema de absorción de choques, que amortigua los impactos producidos al correr, protegiendo las articulaciones, y el otro es el ajuste automático de la velocidad, que compensa las pequeñas variaciones en el ritmo de los pies.

Programación y software

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El objeto último de una máquina de correr es llevar a cabo un entrenamiento cardiovascular que nos mantenga sanos y en forma. Por ello, muchas cintas de correr incorporan programas que nos ayudan a medir y gestionar los aspectos básicos del ejercicio: el tiempo transcurrido, la distancia recorrida, la velocidad desarrollada y la inclinación.

Aparte de esos aspectos básicos, hay otros programas que pueden ayudarnos a optimizar el ejercicio, como el de interactividad del ritmo cardiaco. Es muy recomendable buscar una máquina que disponga de esta función, ya que nos permite entrenar dentro de nuestro rango de ritmo cardiaco, y nos avisa si lo superamos porque corremos el riesgo de lesionarnos, y también si no llegamos, porque el ejercicio será inútil.

También puede ser interesante adquirir una máquina que incorpore la función de ‘fitness test’, con la que medirá nuestro estado de forma en un momento concreto y nos permitirá ver con claridad el progreso que hacemos. En esta misma línea, las cintas que cuentan con identificador de usuario son muy útiles para casas con más de un usuario. Esta pantalla LED informa de la velocidad, el consumo de calorías, la distancia recorrida, las pulsaciones y el tiempo trascurrido desde el inicio de la marcha. Toda esta información permite llevar un control de nuestro esfuerzo y del estado de forma, para compararlas con nuestros propios registros o para competir con los demás usuarios.

Existen programas que hacen más ameno el entrenamiento. Por ejemplo, combinan intervalos lentos con otros de más intensidad, o introducen pendientes en el ‘recorrido’ de la carrera. Para corredores que están empezando se recomienda una inclinación del 7%, si ya posees cierta experiencia puedes probar con una inclinación del 10%.

Mantenimiento y seguridad

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No nos dejemos asombrar por las características técnicas y las funciones electrónicas de una máquina de correr; por encima de todas ellas está la seguridad de quien corre en la cinta. Las prestaciones que debe tener un aparato de este tipo en materia de seguridad son: un mecanismo que conecte la cinta con el cuerpo o con la ropa del corredor, y que la apague automáticamente en caso de caída; un sistema de arranque y parada gradual, que nos permita aumentar y disminuir el ritmo poco a poco y sin brusquedades, y dos sujeciones a los lados en las que poder apoyarnos o agarrarnos en caso de necesidad.

En lo que se refiere al mantenimiento, lo más cómodo es comprar una máquina que no lo necesite. Afortunadamente, la mayoría de las que se venden hoy en día no requieren que lubriquemos y revisemos la cinta continuamente, y algunas incluso incorporan una plataforma reversible, a la que podremos dar la vuelta cuando el uso frecuente haya producido cierto desgaste de su superficie.

Por último, debemos prestar atención a la garantía. Una cinta de correr es una máquina cara y llena de dispositivos electrónicos que pueden necesitar un servicio técnico en el futuro. Es imprescindible que la garantía cubra, como mínimo, el motor, la plataforma, la cinta y los componentes electrónicos durante el mayor tiempo posible.


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