Cómo elegir el colchón perfecto

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Es el momento de hacerle un homenaje a tus horas de descanso. Elige el colchón que mejor se adapte a tu cuerpo y tus hábitos y te levantarás como nuevo cada mañana. Pasas nada menos que un tercio de tu vida durmiendo. No es de extrañar que sea necesario que inviertas dinero en un buen colchón que garantice que las horas que pasas en la cama sean bien empleadas. No lo dudes, dormir bien mejora tu calidad de vida. Una vez que te lanzas a adquirir un colchón de calidad, llega la gran pregunta. ¿Cuál me compro? En el mercado existe una variedad tan amplia que puede abrumar. La elección del más adecuado para ti dependerá de factores como el material, el peso y la firmeza.


¿Cuándo debo renovar mi colchón?

tipos de colchones

Lo ideal es hacerlo cada ocho o diez años. A partir de la década, siempre que se haya usado todos los días, los colchones pierden firmeza y las cualidades por las que fueron elegidos. Cambiar el colchón en el momento adecuado previene problemas de salud y de sueño.


¿Duro o blando?

Una de las primeras cuestiones que debes plantearte es la firmeza el colchón. Más que una elección basándote en tus gustos se trata de lo que mejor se adapte a tu descanso. Elígelo duro si duermes boca arriba o tu peso supera la media para que no te cueste darte la vuelta. En caso contrario, si reposas de lado o no pesas demasiado, opta por uno menos firme que resulte más agradable a tus movimientos y reparta tu peso. Un buen colchón debe respetar la curvatura natural de tu columna vertebral para que no sufras dolores y tu descanso sea óptimo.


Tipos de colchones por su composición

elegir colchón

Lo siguiente que debes pensar es de qué material lo quieres:

- Colchones de muelles: son los tradicionales, aguantan muchos años y reparten muy bien el peso del cuerpo. Pueden ser independientes, continuos o embolsados. Este último consta de cientos de muelles independientes, envueltos en saquitos de tela individuales y unidos por una sujeción muy fina. Además, puedes encontrarlos con una capa superior de látex, gel o viscolástica para aumentar su confort.

- Espuma de poliuretano: si no lo vas a utilizar con frecuencia o tu presupuesto es ajustado, puedes optar por estos. Son cómodos, buenos aislantes del calor, fáciles de manejar y los más económicos.

- Viscolástico: los de este material viscoelástico son más caros (alrededor de 800 euros) y están compuestos por una espuma especial que se adapta a nuestro cuerpo por el calor y la presión del mismo, gracias al llamado ‘efecto memoria’.

- Látex: son los más caros del mercado (el precio varía, dependiendo de si es natural o sintético), son idóneos para todos aquellos que tengan algún tipo de alergia, como a los ácaros. Ofrecen un sostén firme, pero al mismo tiempo son muy flexibles y se adaptan bien a los contornos del cuerpo, distribuyendo la presión de manera uniforme.

Según el dicho popular ‘dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición’. Esto no es así ni de lejos, al menos en lo que al sueño se refiere. Lo mejor para dos personas, sobre todo si tienen pesos y costumbres diferentes, es que opten por los de látex o de muelles embolsados, que contribuyen a mantener la independencia de movimientos sin molestar al otro.

Una vez elegido el que más te conviene busca un buen cubre colchón para protegerlo y que dure más tiempo en perfecto estado, además de garantizarte una mayor higiene.


Consúltalo con la almohada

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Debes saber que es necesario dormir siempre con almohada, ya que ayuda a que el cuello esté posado y relajado de forma natural. Para elegirla también tendrás que tener en cuenta varios factores, por ejemplo, la altura o si la quieres doble o individual. Cada vez más se recomienda el uso de las individuales para que se adapten a la postura de la persona en concreto.

- Si duermes boca abajo, debes escogerla fina y suave.

- Si descansas boca arriba o cambiando de postura, la tuya tiene que tener una firmeza y un grosor intermedios.

- Si lo haces de lado o apoyado sobre un hombro, necesitarás una suficientemente gruesa, firme y alta para mantener el cuello en el eje de la columna dorsal. Esta última es la mejor opción y postura para quienes roncan o tienen problemas respiratorios.

En cuanto a los materiales tienes mucha variedad a tu disposición: látex, viscoelástica, fibra, espuma, pluma o plumón…

Es recomendable cambiar la almohada cada dos o tres años (cinco como mucho), dependiendo del estado o los lavados a los que la hayamos sometido.

No tengas miedo en probar concienzudamente todas las almohadas y colchones que necesites. No se trata de un asunto que elegir al azar. Sé cauto y elige lo mejor para tu espalda, tu descanso y tu bienestar.


Ya tengo el colchón, ¿y ahora qué?

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A no ser que se trate de una renovación y sólo necesites el colchón nuevo, es el momento de buscar una base donde colocarlo. Nuevamente, hay variedad de opciones, desde el clásico somier de lamas de madera a las bases tapizadas más firmes o los arcones. Estos últimos son canapés abatibles que se levantan para que puedas guardar dentro todo lo que necesites y liberar espacio en tu habitación.


La mejor solución para un apuro

Si de pronto tienes invitados pero no suficientes camas en casa la mejor solución es que te hagas con un colchón hinchable que puedas hinchar en un momento, con la ayuda de una bomba eléctrica o manual, y soluciones así la estancia de tus amigos o familiares. Por supuesto no son apropiadas para el descanso de todos los días, pero sí que son muy cómodas, socorridas y fáciles de manejar en cualquier estancia de la casa. Elige entre individuales o dobles, y adáptales las sábanas que tengas por casa. Problema resuelto.


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