Cómo elegir una plancha o centro de planchado

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Sin duda, una de las tareas domésticas más antipáticas es la de planchar la ropa. Y precisamente por lo poco agradable que resulta, merece la pena tomarse un tiempo para decidir qué aparato comprar de cara a realizar el proceso en el menor tiempo posible y con los mejores resultados. Comenzaremos explicando las diferencias que existen entre una plancha de vapor convencional y un centro de planchado. Este último es, en realidad, una plancha tradicional, pero unida a un dispositivo que genera vapor por sí mismo, siendo bastante más potente y eficaz que una plancha convencional, aunque también más caro.


Centro de planchado

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Como decíamos, el centro de planchado es un generador independiente de vapor, lo que hace a la plancha mucho más ligera, ya que no tiene que cargar con el peso del agua. Además, al estar el líquido en un dispositivo aparte, encargado únicamente de calentarlo, es posible convertir en vapor una gran cantidad de agua en muy poco tiempo. Otra ventaja del centro de planchado es que genera un gran chorro de vapor continuo, consiguiendo que una pasada sea suficiente para eliminar cualquier arruga, independientemente del grosor o dificultad del tejido. Por último, algunos centros de planchado permiten rellenar el depósito de agua durante el uso, y otros son capaces de planchar en vertical. También existen propiamente planchas verticales.

En general, podemos decir que, debido a su precio y a sus prestaciones, un centro de planchado es adecuado para una casa en la que la cantidad de ropa a planchar sea bastante grande, o en el que el nivel de exigencia con la ropa sea muy elevado. Si no es así, es preferible optar por una plancha de vapor convencional.


Resistentes y de calidad

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La mayoría de los factores decisivos a la hora de la compra que hemos descrito son aplicables también a los centros de planchado, aunque estos tienen algunos exclusivos, y que afectan solo al generador de vapor que los diferencia de las planchas convencionales.

Los conductos, la distribución y el sistema antical del núcleo de un centro de planchado deben ser resistentes y de buena calidad, ya que deben soportar temperaturas muy elevadas. Conviene también que el depósito de agua sea extraíble ya que, en caso contrario, tendremos que esperar a que el centro de planchado se enfríe antes de rellenarlo, perdiendo mucho tiempo con ello.

Por último, debemos tener en cuenta la presión del centro de planchado, que determina la velocidad a la que el agua de su interior se calienta. Se mide en bares, y a mayor presión, más rápido se calentará en agua y se generará vapor, aunque también se incrementará el consumo energético.


Planchas de vapor

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Por su parte, las planchas de vapor convencionales calientan el agua dentro de un depósito que llevan integrado, lo que las hace un poco más pesadas cuando este se encuentra lleno. Sin embargo, el conjunto será siempre más ligero y mucho más pequeño y manejable– que el de un centro de planchado completo. Además, son planchas más baratas y podemos utilizarlas sobre cualquier tabla de planchar, mientras que los centros de planchado no pueden ser utilizados sobre determinadas superficies.

Existe una relación directa entre la calidad de nuestra plancha y la facilidad con la que la utilizaremos y los resultados que obtendremos. Aunque, una vez más, eso no significa necesariamente que tenga que ser la más cara del mercado. Si prestamos atención a una serie de detalles y comparamos concienzudamente unos modelos con otros, podremos adquirir la plancha de vapor perfecta, y conseguir un planchado como de tintorería:

-Lo primero son las dimensiones y el peso de la plancha. Asegúrate de que puedes sujetarla y manejarla perfectamente o, en caso contrario, podría terminar por causarte lesiones en codo, hombro o espalda. Ten en cuenta que la plancha que pruebes en la tienda tendrá el depósito de agua vacío, de manera que hay que sumarle el peso que corresponda. Si te resulta pesada sin nada en su interior, imagínate con un kilo y medio extra. Eso no significa que debas optar por una plancha con el depósito de agua pequeño; elige una que pueda contener suficiente agua como para no tener que estar rellenándola continuamente. Además, observa si la plancha cuenta con un asa ergonómica, que aportará un plus de comodidad a la hora de cogerla y utilizarla.

-El material de la suela de la plancha estaba hecho, tradicionalmente, de acero o de aluminio, aunque hoy en día se fabrican en cerámica, que se desliza perfectamente sobre la ropa y no se pega, evitando así desperfectos en las prendas. Asegúrate de que la suela de tu plancha es de este material o, en su defecto, de acero tratado con zafiro o con láser.

-La potencia de la plancha es otro factor clave: determinará la cantidad de vapor que produzca y, en consecuencia, la facilidad que tendrás para planchar una prenda de ropa. En paralelo a la potencia está la salida del vapor, que se mide en gramos por minuto y determina la calidad del vapor. Aunque estas dos magnitudes suelen ir unidas, podría darse el caso de que una plancha generara mucho vapor pero lo expulsara lentamente.

-La cantidad de vapor que necesita la ropa no es siempre la misma, por ello las planchas de calidad cuentan con un regulador. Dependiendo de la prenda que queramos planchar, el regulador emitirá vapor continuo (una cantidad de vapor constante pero de poca intensidad, de en torno a los 25 gramos por minuto) o súper vapor (un flujo brusco, de poca duración y alta intensidad, sobre 80 gramos por minuto).

-En cuanto a la seguridad y el mantenimiento, algunos factores que pueden ser decisivos a la hora de elegir una u otra plancha son: el sistema antigoteo que incorporan algunos modelos, y que evita que la ropa se moje con las molestas gotas de agua que caen a veces de la plancha tras el rociado. También es interesante que el aparato lleve integrado un filtro antical, ya que aumenta notablemente su duración y resistencia, y un cordón especial antienredos, que gira sobre sí mismo para que el cable no se enrolle minimizando el radio de acción de la plancha. Como complemento al funcionamiento de la plancha de vapor, es conveniente adquirir una que esté equipada con sistema de seguridad que, por una parte, evita que el aparato se siga calentando cuando ha alcanzado una temperatura determinada y, por otro, se desconecta automáticamente cuando la plancha lleva varios segundos encendida en posición horizontal, para evitar que se quemen los tejidos en caso de descuido.


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